Los líderes de China no tienen ningún candidato favorito en el enfrentamiento electoral entre Joe Biden y Donald Trump, así lo detectaron los espías de Inteligencia Artificial de Estados Unidos que pidieron no ser identificados.

Ante de realizarse el primer debate de la campaña presidencial, evento que ocurrirá la próxima semana, las agencias de inteligencia estadounidenses evalúan que China no tiene una preferencia clara entre los dos candidatos.

La conclusión sugiere que los funcionarios de Beijing, al igual que sus homólogos en Washington, creen que los lazos entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, continuarán en su trayectoria descendente a largo plazo a pesar de un reciente aumento en las reuniones de alto nivel que se presentaron como esfuerzos para gestionar las diferencias.

Esto ocurre debido a que en los últimos años, los dos países se han enfrentado por todo, desde la tecnología hasta los derechos humanos y el Mar de China Meridional.

El Departamento de Estado explicó el pasado miércoles que el Secretario de Estado, Antony Blinken, calificó de peligrosas e irresponsables “las acciones de escalada de China contra Filipinas en el Mar del Sur de China” al sostener una llamada con su homólogo filipino. Mientras que China respondió a “una provocación irrazonable” cuando atacó a barcos filipinos durante esta misma semana en aguas en disputa.

La evaluación a la postura de China sobre el concurso presidencial se compara en entrevistas con funcionarios chinos, quienes también hablaron bajo condición de anonimato al señalar que ambos candidatos tienen la intención de contener a China e interrumpir su ascenso.

“Ninguno de los dos es un candidato perfecto para decirlo suavemente”, dijo Gao Zhikai, un ex diplomático chino que se desempeñó como traductor del difunto líder Deng Xiaoping.

“Biden es un guerrero de la Guerra Fría, al que no le importa si empuja al mundo al conflicto, mientras que Trump probablemente impondrá sanciones y aranceles a China en busca de su agenda de Estados Unidos” añadió.

Los portavoces de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EU se negaron a realizar comentarios sobre dichas evaluaciones.

Por su parte, el portavoz de la embajada china en Washington, dijo que China no hace comentarios sobre los “asuntos internos de los Estados Unidos”. Pero consideran que una segunda administración de Trump podría plantear problemas significativos para Pekín.

En su primer mandato, Trump declaró una guerra comercial contra China, aumentó los lazos de alto nivel con Taiwán y supervisó una reorientación de la estrategia militar de EU para contrarrestar a Beijing. Al finalizar su mandato, era una rutina que los funcionarios tanto de Beijing como de Washington se refirieran en privado a los lazos entre las naciones como una nueva Guerra Fría.

Miedo a los ‘caprichos’ arancelarios de Trump

Los funcionarios de ambos países consideran que una nueva administración de Trump se caracterizaría por declaraciones provocativas, una formulación de políticas impredecibles y un renovado impulso para las medidas contra China.

Además, durante la campaña de Trump ya se ha planteado la idea de imponer aranceles del 60 por cuento para los productos fabricados en China.

Liu, el portavoz de la embajada china, indicó que el aumento de los aranceles sobre los productos chinos aumentaría el costo de los bienes, esto provocaría “más pérdidas  las empresas y consumidores estadounidenses” e incluso dañaría las cadenas de suministro globales.

Otra preocupación a considerar es que la presidencia de Trump podría debilitar los lazos de Washington con sus aliados, abriendo así oportunidades para Beijing.

Además, un funcionario chino reveló a Bloomberg que Trump podría estar más dispuesto a hacer acuerdos que Biden, sugiriendo que las concesiones chinas en el comercio podrían abrir el camino a las concesiones en temas delicados para China.

Biden ofrece muy poco consuelo

La preocupación central de los políticos en China  sería el probable impulso de Biden para fortalecer las asociaciones regionales para rechazar la asertividad, así lo consideran funcionarios de ambos países.

En los últimos cuatro años, China ha denunciado rutinariamente a grupos como el “Quad” compuesto por EU, India y Japón o el pacto de defensa “Aukus” entre Australia, Reino Unido y EU. Incluso en un reciente foro de defensa celebrado en Singapur un delegado acusó a EU de intentar construir una OTAN asiática.

Ante dicha situación, Biden “necesita prestar más atención a las opiniones de sus aliados, que es probable que pidan precaución y moderación. Esto puede ser bueno para China”, dijo Jia Qingguo, un destacado académico y miembro del comité permanente del principal órgano asesor político de Beijing.

Liu añadió que la estrategia indo-pacífica de los Estados Unidos “se trata esencialmente de división, confrontación y perjudicial para la paz”, debido a que su principal objetivo es rodear a China.

En respuesta, los líderes de inteligencia y senadores de EU han advertido que una gran cantidad de actores, incluida China, también podrían tratar de influir en el resultado de las elecciones.

Aún así, los funcionarios de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional explicaron en una sesión informativa que Beijing ha adoptado un enfoque cauteloso de dicha interferencia porque es consciente del retroceso que tales esfuerzos podrían causar.

Es decir que no importa quién prevalezca en las elecciones de noviembre, los funcionarios de Washington y Beijing están agitando por períodos más tensos.

“Desde la perspectiva china, solo tenemos que sentarnos sentados. Quienquiera que gane, China necesita tratar con ellos tal como son, en lugar de esperar lo poco realista”, finalizó Gao, el ex diplomático.