Hace apenas un año era todavía un problema conseguir en la agencia el coche que uno quería. Recuerdo que en Toyota los vendedores me advertían de una “lista de espera” de un año para un Prius.

Ante tal circunstancia, compré un Mazda usado para que mis hijas pudieran ir y venir de la universidad. Ahora me arrepiento.

El coche funciona bien, ése no es el problema. El precio que pagué por él es el mismo al que puedo conseguir ahora un coche del año, nuevecito. ¿Qué está pasando? Y lo más importante. ¿Qué va a pasar?

Revisen sus sitios web. Son menos de 299 mil pesos lo que cuesta el MG5, el modelo más accesible de MG, una marca de tradición inglesa, propiedad de la china SAIC. Su modelo premium, el RX8, vale menos de 800 mil pesos. Quizás se compare con el Teramont de Volkswagen, anunciado en 954 mil pesos, un precio similar al de vehículos de esa categoría de marcas japonesas, estadounidenses y europeas que no son las de alto lujo.

Regresemos a las chinas: la CS55 de Changan, 500 mil pesos; la Tiggo 8 Pro, de Chirey, cuesta 860 mil pesos… híbrida. La más barata Ford Explorer la ofrecen a cambio de un millón 170 mil pesos, ni hablemos de la Expedition.

Existe un claro patrón aquí y evidencia una estrategia transparente: Las empresas chinas vienen por el mercado nacional y lo atacan agresivamente con precios bajos. El movimiento atiende a un deliberado interés del gobierno chino de influir internacionalmente en el mercado de coches (y de los datos que puedes extraer de estos con sus miles de chips integrados).

De paso está el asunto de la depresión inmobiliaria en esa nación asiática que obliga a su gente a buscar opciones de trabajo para la población.

En todo el mundo, la china BYD ya vende más coches eléctricos que Tesla. Eso cala.

El Gobierno de Estados Unidos impuso aranceles del 100 por ciento a la importación de coches chinos. De entrada a ese país, ya vale el doble ahora.

Europa también levantó barreras. Después de meses de investigación, la Unión Europea anunció este mes aranceles adicionales sobre los vehículos eléctricos importados de China, debido a lo que considera un apoyo injusto de Beijing a las empresas  del ramo.

La decisión supone un duro golpe para el gobierno chino. La mayoría de las compañías se enfrentan a fuertes aranceles adicionales, de entre el 17.4 por ciento y el 38.1 por ciento, además del arancel del 10 por ciento que ya aplica el bloque. Buscan sacar coches del país y venderlos en donde sea. ¿Al precio que puedan?

Pero eso de los eléctricos y de los nuevos es para quienes tienen una capacidad económica relativamente solvente. Para quienes no, está incluso el mercado de los baratos autos “chocolate”.

De 2019 a lo que va de 2024 entre vehículos usados importados y el arranque del programa de regularización en marzo de 2022, al país han entrado más de 2 millones 587 mil 954 unidades usadas, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA), advirtió una nota del reportero Fernando Navarrete, de El Financiero.

“El sexenio de López Obrador se encarrila a convertirse en la segunda administración con el mayor volumen de regularización de vehículos usados importados desde el extranjero, sólo por debajo del gobierno de Felipe Calderón, cuando la importación de autos se disparó a más de 4 millones de vehículos”, precisó.

El resultado de la oferta de vehículos en barata lo ofrece el INEGI: En un año contado hasta este mes, los coches en México aumentaron apenas 1.5 por ciento. La inflación general sube 4.7 por ciento y los salarios, aún más. Los técnicos notarán que en términos reales, los coches en este país están bajando de precio.

Ese 1.5 por ciento de este año se compara con un 6.3 por ciento de aumentos el año pasado y del 8.9 en 2022.

En resumen, el mercado de automóviles en México parece entregar ahora el control a los compradores, por si están pensando en adquirir uno. Esto va a dar para más columnas.