Si usted tuviera que intervenirse del apéndice ¿Se dejaría operar por alguien que hubiera sido elegido por voto popular entre la población, esto es: podría ser un médico o una secretaria, un albañil o un carnicero, un maestro o incluso un delincuente? Para fines de comparación, le pongo otro ejemplo: ¿Usted se subiría a un avión o a un autobús en donde el piloto o el chofer son elegidos entre los pasajeros en base a su simpatía, facilidad de palabra o tipo de ropa que usan, sin tomar en cuenta sus estudios, sus años de experiencia, su prestigio o incluso si no sabe manejar?

Lo más probable es que usted no tomaría ese tipo de riesgos, porque su vida depende de eso. Sin embargo, el hecho de manejar un país o administrar la justicia e interpretar y aplicar la Constitución es mil veces más complicado que los ejemplos anteriores. La vida de millones de personas depende de correctas decisiones y se debe de asegurar que sean los más calificados quienes sean responsables de estas posiciones y no los más populares, los que hagan mejores campañas o los que tengan un mayor poder de convencimiento. Nuestra vida futura, la de nuestros hijos y nietos, así como de amigos y parientes dependerá de que estén los mejores hombres y mujeres en los puestos de gran responsabilidad.

Destruir el equilibrio de poderes, que tanto trabajo ha costado ir construyendo paulatinamente en nuestro país y que todavía tiene con gran cantidad de defectos, es mucho mejor que la alternativa.  Realizar nombramientos por encuestas populares en una mínima fracción de la población que afectan a todos tiene impactos negativos, entre los cuales están:

1) Cambios a las constituciones en los distintos países impactan las perspectivas de los inversionistas, así como de los consumidores y en general de toda la población para la toma de sus decisiones futuras. Como ejemplo está lo sucedido cuando se modificó la constitución en China de manera reciente, para permitir la reelección indefinida del presidente, provocando que los flujos de capitales que entraban al país se revirtieran.

2) La incertidumbre que provoca este tipo de medidas se refleja inmediatamente en incremento del tipo de cambio y aumento de las tasas de interés, lo que reduce las inversiones y perjudica el crecimiento económico. Solo el aumento de la tasa de interés cercano al medio punto porcentual de las pasadas semanas representa casi 100 mil millones de pesos adicionales al año en el servicio de la deuda pública. Esto reducirá la cantidad de hospitales construidos, de medicinas disponibles, menores sueldos a policías, menor mantenimiento de carreras y de agua potable, etc.

3) El costo para los particulares por el pago adicional de su deuda puede ser incluso mayor que para el sector público, lo que reducirá la inversión privada, provocará la quiebra de algunas empresas y mayor restricción en el consumo de las familias con deudas.

4) La modificación de la Constitución y del esquema de impartición de justicia es una pésima señal para nuestros socios comerciales en el extranjero, con los cuales tenemos diversos acuerdos que se deben de cumplir. Esto dificultará la renegociación del T-MEC que se realizará en el año 2026, del cual depende gran parte de la actividad económica de nuestro país. Estos cambios le darán argumentos al próximo gobierno de los Estados Unidos para exigir condiciones más favorables para ellos o incluso que soliciten su cancelación.