Si hubo un jugador en Leipzig con ganas de focos, ese no fue otro que Cristiano Ronaldo. Fue el líder de Portugal. Una vez más y ya son veinte años los que acumula con su selección, mantuvo su innegociable hambre por marcar goles. Lo intentó todo, una y otra vez, pero no dio en la diana en su debut en la Eurocopa 2024.

Chequia, con un solo disparo a puerta, el que sirvió a Provod para inaugurar el marcador, casi sacó petróleo de su incapacidad para generar nada, excepto un sistema defensivo engorroso para Portugal, que una y otra vez se atascó en sus intentos por abrir una muralla casi inexpugnable.

La atractiva propuesta del combinado luso, el último de los favoritos en comparecer en la Eurocopa, pintaba bien para el equipo de Cristiano, con una ristra de nombres en sus filas con una calidad incontestable. Curiosamente, eran 21 de los 26 eran los mismos que fallaron en el Mundial de Catar 2022.

¿Cómo fue el partido de Portugal vs. Chequia?

Entre el dominio de Portugal durante todo el primer acto, casi abusivo, emergió la figura de Cristiano Ronaldo para protagonizar las dos ocasiones claras de su selección. Los únicos disparos entre los tres palos fueron suyos. En ambos, respondió el portero Stanek. Primero, en un clarísimo mano a mano pasada la media hora; después, con una estirada tras un disparo de Cristiano desde el vértice del área al borde del descanso.

Eso fue todo lo que logró Portugal, aparte de varios disparos lejanos que no vieron portería. Con Vitinha al timón, un sucesor evidente de Luka Modric, y con la insistencia por la izquierda de Rafael Leao, el combinado luso, aunque sin premio, fue dueño y señor del primer acto.

Los checos, mientras, se conformaron con aguantar el marcador y su entrenador, Ivan Hasek, todavía invicto después de nueve partidos al frente de la Chequia, se marchó satisfecho al descanso en medio de un aguacero.

Provod apareció por el borde del área de Portugal. Soltó un derechazo envenenado, con rosca hacia fuera y Diogo Costa, pese a su estirada, no pudo evitar el tanto de la República Checa. El jugador del Sparta Praga dio en la diana en el primer disparo de su equipo. No hubo ninguno más antes.

Sin embargo, por primera vez en todo el duelo, la suerte sonrío al equipo de Roberto Martínez. En medio del desconcierto de Portugal, apareció Hranac para marcar un gol en propia meta.

Stanek despejó un remate de Nuno Mendes, la pelota rebotó en los pies de su compañero y besó la red de la meta checa. Se hizo justicia en el Leipzig Stadium y aún quedaban veinte minutos para el final, en los que Portugal casi se quedó en la orilla del éxito: Cristiano estrelló un cabezazo contra el palo, el rebote lo recogió Diogo Jota y por fin marcó el 2-1.

Pero el VAR anuló el tanto por fuera de juego y Portugal, que ya lloraba por el empate, sonrió por la aparición final de Conceiçao, el hombre que consiguió apagar los focos que apuntaban a Cristiano.