Jorge Sánchez ha sido uno de los más grandes fiascos mexicanos en Europa en los últimos años. Después de un pobre paso por el Ajax, en el que apenas jugó 26 partidos entre Liga y Champions en la temporada 2022-23, fue cedido al Porto para recuperar confianza en un “club de mexicanos”, pero el lateral coahuilense no solo no mejoró, sino que sus números resultaron aún más discretos con apenas 21 encuentros oficiales. Desde enero se especuló un supuesto arreglo con Cruz Azul para volver antes a la Liga MX, algo que finalmente se concretaría este verano con la misma Máquina o Rayados como opciones para el ex jugador del América. Aún así, con 47 partidos oficiales en clubes a cuestas en los últimos dos años -Santiago Gimenez disputó 86 en el mismo periodo con el Feyenoord, para medir una situación similar-, se quedó en la lista final de Jaime Lozano para disputar la Copa América 2024.

“Jimmy”, como hemos mencionado en otras ocasiones, se quedó el puesto sin tener el cartel para dirigir a la Selección Mexicana, cuando entró de salvavidas para disputar la Copa Oro del año pasado y fue ratificado luego de ganarla. Sin embargo, desde entonces, todo lo que ha hecho es indicativo de que designarlo fue un error. En su preparación para este torneo, que empezó en septiembre pasado, ha disputado 4 partidos oficiales con saldo de 2 derrotas (la última, el humillante 2-0 ante Estados Unidos) y 2 victorias, más otros 8 amistosos, en los que ha obtenido 2 victorias, 3 empates y 3 derrotas (todas en los últimos 4 juegos), incluida una dolorosa goleada de 4-0 ante Uruguay. Por supuesto, una serie de malos resultados en encuentros de preparación no debe ser parámetro para decidir por la continuidad o no de un entrenador, pero las formas sí.

Vuelvo al tema de Jorge Sánchez. El defensor se quedó en una lista que, supuestamente, debía contener la apuesta a futuro del técnico de cara al Mundial en casa en 2026, pero lo seleccionado por Lozano no huele a eso. De su grupo final de 31 jugadores que concentraron previo a la Copa América, “Jimmy” cortó a 5: Víctor Guzmán, Jordan Carrillo y Andrés Montaño, los 3 de 22 años y de los más jóvenes de la prelista; además de Fernando Beltrán, de 26; y Alexis Peña, de 28, ambos en la edad perfecta para llegar a la Copa del Mundo en plena madurez.

En cambio, dejó a Sánchez, sin ritmo futbolístico, aparentemente solo por jugar en Europa, y César Montes, quien solo disputó 18 partidos con el Almería, club en el que vivió un martirio, ya sea por el bajo nivel que le veía su técnico Gaizka Garitano al principio de la temporada, luego por lesiones y, después, por el rendimiento de su equipo, que cayó a Segunda, lo que significó el segundo descenso consecutivo en España para el central mexicano (tras el del Espanyol); y también dejó a otros veteranos como el portero de Pumas, Julio González, de 33 años, quien difícilmente llegará a la justa mundialista.

Hay 7 “europeos” en esta Selección. Destaca la ausencia de Hirving Lozano, aunque ésta se debería no solo al bajo rendimiento de los últimos meses, sino a severos problemas de actitud que permearon en el grupo. De esos 7 ya mencioné a 2 que vienen de temporadas nefastas, además, están Johan Vásquez (Genoa), Luis Chávez (Dynamo Moscú), Edson Álvarez (West Ham) y los otros dos son Orbelín Pineda (AEK) y Santi Gimenez (Feyenoord). Aunque Orbelín tuvo un buen año, hay que aceptar que la Liga griega es de segundo nivel en el Viejo Continente. Sobre Santi, las cosas simplemente no se entienden: tiene 23 años, es uno de los goleadores de la Eredivisie, titular indiscutible y el futuro “9″ de la Selección, aun así, Lozano no le da continuidad.

Ante Uruguay, apenas jugó unos minutos al final cuando el resultado estaba definido; ante Brasil, lo sacó antes del silbatazo; su reemplazo, Guillermo Martínez, marcó el gol del empate momentáneo, algo que puede abonar para mantener a Santi en el banquillo por un jugador de área que ya tiene 29 años y solo un puñado de torneos destacados, con Puebla y Pumas.

Entonces, ¿quién será el artillero del Tricolor? Lozano, evidentemente, no lo tiene claro ni cree en que los minutos darán confianza a quien deberá asumir la obligación de meter goles, por eso tanto cambio ahí: no llamó a Raúl Jiménez (razones deportivas sobraban para esta decisión) ni Henry Martín (el mejor delantero mexicano del momento, inexplicable), y no ha decidido si su “9″ en la Copa América va a ser “Memote” Martínez (el segundo jugador más veterano del plantel) o “Bebote”, quien podría ser el punta nacional en los próximos dos Mundiales y que pasará a un club importante en Europa por, al menos, 20 millones de euros.

Pareciera que el mismo entrenador busca complicarse la vida. Se aferra a sus planteamientos iniciales y difícilmente cambia el parado cuando debe modificar durante el partido. Solo cambia hombres para explotar sus características individuales sin moverle al sistema. No puede, siquiera, mantener tranquila a la prensa al tomar las decisiones más lógicas.

Ahora mismo, el equipo no tiene pies ni cabeza. No se detecta una tendencia ni en el armado del plantel ni en el estilo de juego ni en el modo de liderar. Así, el augurio para esta Copa América -por más que el Grupo B, con Ecuador, Venezuela y Jamaica, no parezca la mayor de las amenazas-, es francamente desmoralizador.