En las próximas dos semanas tendremos eventos electorales en Estados Unidos, Francia y Reino Unido. En el primer caso, las elecciones presidenciales inician este jueves con el debate entre Joe Biden y Donald Trump; en Francia, primera vuelta este domingo, y segunda vuelta el domingo 7 de julio, elecciones adelantadas para reemplazar a Emmanuel Macron; en Reino Unido, el 4 de julio se elige un nuevo parlamento, de donde surgirá el primer ministro que sustituirá a Rishi Sunak.

Igual que acá, el fantasma del populismo recorre todo Occidente. En las elecciones del parlamento europeo, hace dos semanas, fue la fuerza más importante en Polonia y Hungría, y en sus versiones de extrema izquierda o derecha (ubicaciones que ya no deberíamos usar) obtuvieron el triunfo en Francia, segundo lugar en Alemania, Países Bajos y Austria, y algo de presencia en Italia. En España, el populismo está representado ya por el PSOE, después de la destrucción impulsada por Rodríguez Zapatero hace ya 15 años, y las diferencias entre Pedro Sánchez y López Obrador, más allá de la edad y apostura, son nimias.

Precisamente debido al gran éxito del antiguo Frente Nacional (hoy Rally Nacional) en las euroelecciones en Francia, Emmanuel Macron decidió llamar a elecciones anticipadas. Por el momento, ese partido está en primer lugar en las encuestas, pero no va Marine Le Pen a la cabeza, sino Jordan Bardella, un joven de menos de 30 años, de padres italianos pero nacido en Francia, que le da una imagen totalmente diferente a este partido que ya ha perdido en varias ocasiones, pero por poco. Parecería que ahora pueden ganar este domingo, y ya veremos si liberales y socialdemócratas logran construir una coalición para derrotar al Rally dentro de dos semanas.

En Reino Unido, después de 14 años de gobiernos conservadores francamente deplorables, los laboristas llevan una ventaja muy amplia. Lo novedoso es el crecimiento de Reform UK, un partido que tiene apenas unos años de existir, y se creó para defender al Brexit. Es el populismo de derecha británico, que ofrece cumplir lo que los conservadores no pudieron. Eso es evidentemente falso, pero ya sabe usted que los votantes no hacen mucho caso de la evidencia.

Finalmente, en Estados Unidos tenemos dos candidatos de edad realmente avanzada. Joe Biden da muestras constantes de deterioro físico, pero parece tener todavía lucidez, algo que Trump ha perdido. En varios eventos recientes, Trump olvida palabras, pierde el hilo, cambia de tema, pero a niveles que ya no son los de antes. Ahora sí parece tener ya dificultades mentales. Se enfrentarán en un primer debate este jueves, y tengo la impresión de que ahí mismo se definirá la elección en gran medida. Recuerde que en el país vecino la elección es indirecta, de forma que es el tamaño relativo de los estados lo que determina el resultado. Hasta el momento, hay seis estados en los que parece que se resolverá la elección: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Pennsylvania y Wisconsin. Las últimas encuestas muestran empate, pero con tendencia a favor de Trump en todos ellos.

Como usted sabe, yo tenía la esperanza de que México fuese el primer país en iniciar el movimiento de regreso después de los 15 años de populismo creciente en Occidente. No fue así, y no me queda claro si este reflujo iniciará en este año. Estas tres elecciones son, globalmente, mucho más importantes que la nuestra, y a partir de ellas podremos imaginar mejor lo que vendrá. Los autoritarismos asiáticos son los más interesados en el derrumbe de Occidente, es decir, en el ascenso del populismo. Quince días que marcarán quince años.