Actualmente, el mundo enfrenta el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 82 millones de personas abandonaron sus países de origen a finales de 2020 debido a conflictos, persecuciones y violaciones de derechos humanos. Esta migración las coloca en situaciones de vulnerabilidad, exponiéndolas a riesgos adicionales como la explotación, la trata y la violencia sexual, incluso a través de los medios digitales.

En esta semana, cobran relevancia dos fechas importantes, en primer lugar, el 19 de junio, pues se reconoce como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de proteger los datos personales como parte del derecho humanitario, empoderando a las víctimas en el entorno digital y reduciendo los efectos derivados de los conflictos.

En segundo lugar, el 20 de junio, es reconocido como el Día Mundial del Refugiado, fecha que nos recuerda la importancia de proteger a las personas desplazadas por conflictos y persecuciones. Este día es una oportunidad para reflexionar sobre la situación de millones de refugiados en todo el mundo, quienes han tenido que abandonar sus hogares en busca de seguridad y un futuro mejor. La protección de sus datos personales y la garantía de sus derechos humanos son aspectos fundamentales en su camino hacia la reintegración social y la construcción de una vida digna en un nuevo entorno.

Además de los daños físicos y psicológicos, la violencia sexual y los conflictos armados destruyen el tejido social y cultural. Por ello, es esencial proteger la identidad e información personal de las víctimas y refugiados para facilitar su reintegración social, por lo que, un tratamiento adecuado de sus datos personales evitará que sean discriminadas y puestas en riesgo al revelar información de carácter sensible, es así como la protección de sus datos personales se vuelve fundamental para salvaguardar su dignidad y evitar su revictimización.

En este sentido, considerando que la intersección de estos temas con los derechos humanos es ineludible y esencial, las autoridades garantes de los derechos a la privacidad y protección de datos personales, como lo es el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), debemos trabajar con el objetivo de fomentar una alfabetización digital y el uso eficaz de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que se traduzca en un beneficio para la población vulnerable como las víctimas de violencia sexual o personas refugiadas.

Destacando así los trabajos que se realizan con organizaciones internacionales en el ámbito del derecho humanitario, por ejemplo, como parte de la Asamblea Global de Privacidad (GPA, por sus siglas en inglés), actualmente presidida por el INAI, contamos con la participación como observadores del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), por mencionar algunos.

Estos trabajos han permitido construir instrumentos, tales como la Resolución adoptada sobre el papel de la protección de datos personales en la ayuda internacional para el desarrollo, la ayuda humanitaria internacional y la gestión de crisis, adoptada por la GPA, documento que, en conjunto con distintas herramientas que hemos desarrollado en el INAI como la Guía para la protección de datos personales de personas migrantes en posesión de albergues, permiten abonar a la salvaguarda de los derechos humanos y la dignidad de las personas.