Director de investigación en Mexicanos Primero.

En la víspera del cierre del ciclo escolar 2023-3024 y a días del nombramiento del gabinete de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, vale la pena recordar aquello que aún sigue pendiente de garantizar para asegurar el derecho a aprender de todos los estudiantes. Los anuncios y promesas de campaña quedaron en el recuerdo, pero las carencias de infraestructura básica en los planteles de educación pública continúan siendo un gran obstáculo para que todas las niñas, los niños y adolescentes puedan disfrutar de este importante derecho.

Durante el periodo electoral, Mexicanos Primero describió exhaustivamente las carencias que persisten en las escuelas de educación básica y media superior. Según nuestro análisis, 26 mil 463 escuelas en el país operan sin servicio de electricidad, 56 mil 109 sin agua potable, 43 mil 558 sin lavamanos y cinco mil 950 sin sanitarios. Estas deficiencias afectan particularmente a las zonas con mayor rezago social, perjudicando, en mayor medida, a las niñas y adolescentes, quienes se ven obligadas a ausentarse durante su periodo menstrual debido a la falta de condiciones sanitarias adecuadas.

Recientemente, las extremas condiciones climáticas han exacerbado estos problemas, obligando a las autoridades a adelantar el fin del ciclo escolar en diversas regiones. En estados como Nuevo León, Sinaloa y Coahuila, las altas temperaturas y la falta de agua potable en muchas escuelas han orillado a las autoridades a dar por terminado el ciclo escolar antes de lo previsto. Esto pone en evidencia la vulnerabilidad del sistema educativo frente a las exigencias climáticas, subrayando la urgencia de inversiones en infraestructura básica para asegurar un ambiente de aprendizaje seguro y saludable.

Responder a las demandas del cambio climático es sólo parte de la solución. El asunto reviste una mucha mayor gravedad al considerar que también en la dimensión de tecnología y conectividad existen grandes brechas. Actualmente, solo el 46.3 por ciento de los planteles escolares cuentan con computadoras de uso pedagógico y apenas el 29.3 por ciento tiene acceso a internet. Estas cifras reflejan un grave incumplimiento de los principios de inclusión y equidad, fundamentales para garantizar el derecho a aprender en el siglo 21.

A lo largo del periodo electoral, Mexicanos Primero investigó e hizo campaña para que las autoridades pudieran reconocer la importancia de atender algunos de estos problemas estructurales. Se llegó a establecer que un monto mínimo de inversión para garantizar lo básico en las escuelas de preescolar, primaria, secundaria y media superior se estima en 51 mil 932 millones de pesos, equivalentes al 0.15 por ciento del PIB. Se requieren 165 mil 700 millones de pesos para que cada escuela cuente con al menos un salón de cómputo. Y haría falta una inversión anual de mil 325 millones de pesos para costear el servicio de conectividad en zonas rurales. Evidentemente, estas carencias no podrán ser resueltas en las últimas semanas de la actual administración. Es crucial que en las labores propias de la transición que se darán al interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP) se consideren estas necesidades como una prioridad desde el primer día. El bienestar presente y futuro de nuestro país se construye en gran medida a través de la calidad e integralidad de la educación que se brinda hoy. Por sí sola, ninguna beca podrá resolver los problemas pendientes del sistema educativo mexicano.