Cuando López Obrador ganó la elección presidencial del 2018, el porcentaje de votos que obtuvo fue el mayor desde que Miguel de la Madrid ganó la presidencia en 1982.

El hecho de que hubiera obtenido el 53.19 de la votación total fue interpretado como la determinación del electorado para quitar del poder a los partidos políticos que significaban corrupción y que desatendían los intereses de las mayorías.

Muy pocos pensaban que, tras seis años en el poder, Morena y sus aliados pudieran obtener una cifra aún superior a la de hace seis años.

Pero así fue. Claudia Sheinbaum consiguió el 59.75 por ciento de los votos, 6.56 puntos porcentuales más que los obtenidos por AMLO.

Una de las preguntas fundamentales que han flotado desde la noche de la elección del domingo 2 de junio son las razones que tuvo el electorado para votar cómo lo hizo.

Antes de formular algunas posibles respuestas, permítame poner sobre la mesa algunos detalles adicionales de la elección.

En 19 entidades de la república, Sheinbaum obtuvo más del 60 por ciento de los votos. Incluso, en 5 de éstas consiguió incluso más del 70 por ciento de la votación, todas ellas del sur y sureste del país.

De acuerdo con la encuesta de salida de El Financiero, quienes se consideran parte de la clase baja o media baja, votaron en 71 y 61 por ciento respectivamente a favor de Sheinbaum.

Igualmente, el 69 por ciento de los beneficiarios (ellos o sus familias) de los programas sociales se inclinaron por Sheinbaum.

Otro dato relevante de la encuesta es que, aunque solo el 34 por ciento de los electores se asumió como ‘morenista’, el 58 por ciento manifestó una postura favorable a la llamada “Cuarta Transformación”.

Con esos datos se pueden elaborar algunas hipótesis.

1-En los estados del sur y sureste del país hubo una votación abrumadoramente favorable a Sheinbaum ya que ha sido beneficiados por las obras públicas desarrolladas por esta administración. En el Reporte Sobre Economías Regionales que presentó el Banco de México la semana que termina, se observa que la región del país que más creció en términos relativos fue el sur siendo también donde se concentró la inversión pública. La lógica del elector es que preservar ese resultado implicaba votar por la continuidad de la 4T.

2-De acuerdo con el Indicador de Pobreza Laboral calculado por el Coneval, el porcentaje de la población que se encuentra en esta condición fue de 34.8 por ciento en el primer trimestre del 2024. En el primer trimestre del 2018, ese porcentaje era aproximadamente del 42.5 por ciento. Nuevamente, la lógica de una parte de los electores es que, si con programas sociales o mayores ingresos les ha ido mejor, no habría razón para cambiar al partido en el gobierno.

3-Los mismos datos del Coneval indican que el ingreso real per cápita se incrementó en poco más de 30 por ciento en el lapso señalado. Esto se explica, entre otras cosas, por el incremento de 116 por ciento en el salario mínimo real en los últimos seis años.

En otro segmento de la población, el salario medio de cotización al IMSS se incrementó en 65.7 por ciento en los últimos seis años en tanto que la inflación fue de 35.4 por ciento en el mismo lapso, lo que implica un incremento de 22.4 por ciento en el salario real.

4-En el caso del empleo formal, se registra un incremento real del 12.2 por ciento en los últimos seis años, lo que implica un incremento de 37.4 por ciento en la masa salarial real en ese lapso, un crecimiento medio anual de 5.3 por ciento.

5-La tasa de desempleo abierto a nivel nacional está en 2.6 por ciento, lo que representa la tasa más baja desde que el INEGI realiza este cálculo.

Usted podrá decir que las cifras parecen positivas pero que, si vemos el crecimiento del PIB per cápita, sobre la base del pronóstico de 2.1 por ciento de crecimiento para este año, nos habremos quedado en cero en esta administración.

La diferencia es la valoración que el común de los votantes hace. Les importa menos el desempeño global de la economía que los resultados en su bolsillo, en los que se aprecian los datos que le referimos.

Seguramente hay muchos otros factores, como el fracaso de la oposición, la identidad del elector con López Obrador o una buena campaña de Sheinbaum respaldada por la maquinaria del Estado.

Pero en las motivaciones de los electores no pueden dejar de considerarse los mejores resultados económicos para diversos sectores, estratos y regiones del país.