El 81 por ciento de la producción de petróleo crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex) está concentrada en un conjunto de campos que se encuentran en franco descenso, por lo que los gastos de inversión que se realizaron durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador solo lograron estabilizar temporalmente la producción, sin embargo, ya se puede observar un nuevo declive, indicó el Observatorio Ciudadano de la Energía (OCE).

Actualmente, la mitad de la producción de Pemex procede de ocho campos principales (Ku, Maloob, Zaap, Ayatsil, Ek, Balam, Xanab y Yaxche), quienes al principio de este año contribuyeron con 783 mil barriles diarios (mbd), es decir, el 52 por ciento de la producción nacional.

“Y en todos ellos, ya se puede observar una producción declinante”, se puede leer en el reporte “Geología mata economía: las metas incumplidas y el inicio de un nuevo declive de la producción petrolera mexicana”, documento realizado por los investigadores Luca Ferrari y José Rafael Flores del Centro de Geociencias de la UNAM y de la Plataforma Nacional Energía, Ambiente y Sociedad (PLANEAS).

“Observamos que durante el periodo de mayo de 2020 y mayo de 2023 estos ocho campos principales han reducido su producción en 177 mbd”, indicaron.

Por otra parte, la actual administración decidió que la mejor manera de incrementar la producción petrolera en el corto plazo era impulsando un par de proyectos denominados “campos prioritarios y nuevos”, quienes en su conjunto, aportan apenas el 19 por ciento de la producción total de Pemex.

“Los datos indican que los campos prioritarios y nuevos solo han podido compensar este descenso por poco más de tres años, pero ya ha pasado su máximo de producción y va cayendo”, se puede leer en el reporte.

Además, cada vez es más caro aumentar la producción, ya que de acuerdo con los reportes 20F que entrega anualmente Pemex a la Security Exchange Commission (SEC), entre 2019 y 2022, el gasto de capital de PEMEX Exploración y Producción experimentó un incremento del 40 por ciento, al pasar de un valor de 94 mil 728 a 133 mil millones de pesos.

Alrededor del 28 por ciento de esta inversión se ha destinado a los ocho campos principales productores de crudo, mientras que los campos nuevos y prioritarios han absorbido un 24 por ciento.

“En otras palabras, cerca del 50 por ciento de todo el gasto de capital realizado durante 2019 y 2022 estuvo destinado a este conjunto de campos. Es evidente que la inversión en el resto de los campos es mucho menos redituable”, indicaron.

De esta manera, los investigadores concluyeron que los rendimientos decrecientes del sector petrolero mexicano son independientes de que la extracción la lleve a cabo el estado o los privados.

“Una mayor inversión por parte de empresas privadas no cambiaría las condiciones geológicas que determinan los costos crecientes, solo agotará más rápidamente el petróleo convencional que queda”, dijeron.