Después de que en 2021 la industria automotriz global pasó por un “bache logístico” en cuanto a la disponibilidad de conductores y que China tuvo detenido prácticamente todo el mercado mundial, en 2022 la industria se ha recuperado generando ingresos totales por 1,875.5 miles de millones de dólares.

La industria en México también se ha recuperado, aunque no al nivel del 2019, ya que registró ingresos máximos por debajo de los 80 mil millones de dólares. Sin embargo, los expertos de la consultora EY en nuestro país proyectan un crecimiento sólido y sostenido del sector entre 3.7 a 5.1 por ciento durante 2022-2027, pudiendo alcanzar en ese periodo hasta los 97.5 mil millones de dólares.

Andrés Olvera, socio de Precios de Transferencia de la consultora EY indicó que México tiene la oportunidad de atraer inversiones a través del nearshoring, además, la llegada de marcas nuevas chinas, algunas de ellas incluso con planes para establecer plantas, presentan un panorama favorable a nuestro país.

El fenómeno del nearshoring resulta atractivo para los grupos multinacionales automotrices ya que pueden aprovechar costos logísticos menores, mitigar riesgos ante las distancias, homologar husos horarios, generando mayor flexibilidad a las cadenas de suministro; así como mejorar la relación con clientes y proveedores, así como la cercanía con su mercado meta, Estados Unidos.

Para un nearshoring más equitativo

La relocalización no es nueva para México, es distintivo de nuestra economía, indicó Gilberto Garza, gerente senior de Precios de Transferencia de EY. “Es un modelo que se potencializó a raíz del Tratado de Libre Comercio, ahora, veinte años después tras la pandemia, y otros acontecimientos los grupos multinacionales se han replanteado nuevamente sus operaciones”.

Asimismo, aseguró que entre las oportunidades que el nearshoring representa para la industria automotriz mexicana, se encuentran cuatro principales: la tendencia hacia la electrificación de los vehículos, el factor China+1, la mano de obra y las políticas e incentivos gubernamentales que tiene nuestro principal socio comercial. Recordemos que más del 77 por ciento de los vehículos que se producen en México se exportan a Estados Unidos.

Respecto a la producción de vehículos eléctricos comerciales y de pasajeros, Gilberto Garza destacó que va en ascenso fundamentado por las políticas de los gobiernos como Estados Unidos, en donde para el 2030, el 50 por ciento de los vehículos nuevos que se venderán serán de eléctricos o híbridos.

El otro factor China +1 explicó que representa dos ventajas, una en donde los grupos multinacionales están avaluando establecerse en otros países para reducir su dependencia de ese país, sin que esto represente abandonar esta región y la segunda, es que las empresas de origen chino que se establezcan en México podrían evitar restricciones comerciales y tener acceso a los beneficios de los tratados comerciales que México tiene con Estados Unidos y Canadá.

En cuanto al talento, indicó que México tiene un bono demográfico atractivamente joven, 29 años en promedio, pero se debe seguir invirtiendo en su educación, sobre todo en las áreas de automatización y tecnología, si aspira a que más empresas automotrices continúen estableciéndose en nuestro territorio.

Las políticas e incentivos gubernamentales ya se han dado, algunas a través del acuerdo USMCA (United States-Mexico-Canada Agreement), que incentiva a la industria y sus componentes para que el 70 por ciento del acero y aluminio utilizado en la producción de los vehículos sea de origen norteamericano y que en total el contenido regional sea de 75 por ciento.

Por otra parte, Gilberto Garza agregó que los retos del nearshoring en México, son: la falta de cumplimiento al estado de derecho, ineficiencia en la infraestructura energética y logística, las brechas entre los estados y regiones del país, ya que hay una disparidad muy grande entre el nivel de industrialización y educación entre las zonas norte, centro y sur del país.

“La zona sur del país requiere un enfoque especial, ya que se necesitan inversiones para distribuir los beneficios de una manera más equitativa en donde debe impulsarse el trabajo conjunto entre el gobierno federal y los estatales para elevar el nivel educativo sobre todo del tipo tecnológico que requiere la industria; así como la seguridad y la inversión en materia de infraestructura”.

Los expertos de EY reiteran que manteniendo un equilibrio entre las regiones se podrá captar el mayor número de inversiones posibles en puertos, carreteras, vías férreas y telecomunicaciones e impulsar a las manufacturas locales, incluyendo a las de la zona sur del país, para que puedan convertirse en proveedores de los grupos multi nacionales automotrices que están llegando y llegarán a México en los siguientes años atraídos por nuestra posición geográfica y por supuesto, el nearshoring.