Organizaciones sociales de México ponen encima de la mesa presidencial, que ocupará Claudia Sheinbaum a partir de octubre, la necesidad de blindar una sanidad “sin discriminación” y una educación “incluyente” a favor de la comunidad LGBT+, los pendientes del mandato de Andrés Manuel López Obrador.

“Garantizar el acceso y la atención a la salud, en cuestiones particulares de las personas LGBT+, fue un gran pendiente”, advierte la cosecretaria de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGA LAC), Ari Vera, en una entrevista este lunes 17 de junio con EFE.

Para el director de márquetin de The Trevor Project, Javier Hernández, otro asunto irresoluto del mandato saliente es un servicio integral para la salud mental de los jóvenes, así como una “educación alrededor de la diversidad sexogenérica”.

“Creo que (hay) algunos derechos que faltan todavía para la población LGBT+ que es importante garantizarlos, como el reconocimiento de la identidad de género”, añade.

López Obrador: avances y pendientes con la comunidad LGBT+

Ari Vera, también presidenta de la Federación Mexicana de Empresarios LGBT+, sostiene que el periodo de López Obrador al frente del Ejecutivo federal ha supuesto “un avance” para el reconocimiento de los derechos del colectivo, aunque dejó “pendientes por cristalizar”.

“Se concretó, de alguna manera, el matrimonio igualitario en todo nuestro país y más estados de la República han reconocido el derecho a la identidad de género de las personas trans”, explica.

Aunque apostilla que, si bien el gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha empujado el cambio, “no arropó” algunas propuestas de las figuras LGBT+ del partido.

En este sentido, López Obrador vivió en enero una polémica por tildar de “hombre vestido de mujer” a la diputada trans de Morena, Salma Luévano, y, durante su mandato, ha recibido críticas de grupos progresistas por mostrar ambivalencia respecto a la comunidad LGBT+.

“Uno de los grandes logros que tenemos por parte del Gobierno es la prohibición de las terapias de conversión”, asegura Hernández, una medida que entró en vigor a principios de junio.

Una sanidad ‘sin discriminación’ para la comunidad LGBT+

Vera urge a Sheinbaum, que será la primera mujer presidenta de México, a instaurar un sistema sanitario “con perspectiva de género y sexual” que asegure una atención “sin discriminación ni violencia” hacia el colectivo LGBT+.

“Estas personas enfrentan muchísima discriminación y falta de sensibilidad del personal médico. Sobre todo, las personas trans”, sostiene Hernández.

Según la primera ‘Encuesta sobre la Salud Mental de las Juventudes LGBT+ en México’, presentada en febrero por The Trevor Project, el 91 por ciento de las 10 mil personas entrevistadas quiso recibir atención psicológica, pero la cifra se desploma hasta el 59 por ciento para las que finalmente la tuvieron.

“Lo que sí reconocemos es que Sheinbaum, cuando fue Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, realizó una unidad de atención a la salud de las personas trans”, plantea la empresaria en referencia a la Unidad de Salud Integral para Personas Trans (USIPT).

Así, anheló que “esta buena práctica” se replique durante su mandato a escala federal.

Educación ‘que hable de diversidad’

Hernández plantea la necesidad de un sistema educativo en el que “se hable de la diversidad” y que huya de antiguos esquemas, como el uso de uniformes, “algo que afecta muchísimo porque invalida las identidades”.

Actualmente, observa que “ninguna” institución educativa “garantiza que se promueva la aceptación ni el respeto” hacia la comunidad LGBT+.

Y sugiere: “Esta educación incluyente es algo que sí se tiene que ejecutar en los sistemas desde temprano, como prevención”.

Vera añade una hoja más en la carpeta LGBT+ de Sheinbaum, “los derechos laborales y económicos”, y recuerda que se intentó emular el “cupo laboral” argentino, donde el 1 por ciento de los trabajadores estatales deben ser personas trans, aunque “no se pudo cristalizar”.

Para evitar que futuras políticas se desvanezcan con un cambio de Gobierno, la empresaria receta a Sheinbaum que las fortifique en el campo legislativo.

“Tendría que empezar con una reforma de fondo en donde los mínimos de acceso a derechos y a una vida libre de violencia tendrían que estar sentados en nuestra Constitución, para que ningún partido no contravenga el principio de la no discriminación”, concreta.