Padre Rico, Padre Pobre es un libro que aborda el tema de la libertad financiera a través de historias que relata su autor. Estas historias resultan de su interacción con su “padre rico” y su “padre pobre”.

En esta ocasión, abordaré situaciones que resultan de la interacción con nuestros padres y cómo estas se asemejan a las que se dan cuando se interactúa con una autoridad, como pudiera ser el SAT.

Ser contribuyente implica cumplir con ciertas reglas, como la presentación de declaraciones, pagar impuestos, expedir comprobantes por las operaciones que se realicen, etc. Lo mismo sucede al vivir en casa de nuestros padres, hay reglas a seguir, como ir a la escuela, cumplir con los deberes escolares, colaborar en las actividades del hogar, y tiempo limitado para jugar videojuegos.

Como en cualquier familia, cada hijo es diferente. Si bien comparten características, pueden tener otras que los diferencia completamente. En ocasiones, esas diferencias requieren atención especial, por lo que el padre necesita dedicarles más tiempo. Si trasladamos esto con la autoridad fiscal, veremos que hay reglas que aplican a todos los contribuyentes y otras que solo aplican a algunos.

Aunque la autoridad desea que todos los contribuyentes cumplan con sus obligaciones fiscales y está al pendiente de ellos, hay contribuyentes a los cuales dedica más recursos para cerciorarse que sean buenos contribuyentes.

Seguramente alguna vez le pasó que tenía algún evento especial, quizás una fiesta, que debido a su naturaleza requeriría regresar a casa más tarde. Solicitar el permiso correspondiente no sería un evento de rutina. Se acerca a su padre, le explica a detalle el evento, la relevancia del mismo, lo que lo hace especial y por qué requiere llegar a casa un poco más tarde de lo habitual. Después de exponer todos sus argumentos, solo quedaba esperar la respuesta a la petición extraordinaria.

En el escenario del SAT, esta situación se conoce como “confirmación de criterio”. Esto ocurre cuando, antes de realizar una operación, se solicita se confirme el criterio sobre su tratamiento respecto a la interpretación o aplicación de las disposiciones fiscales.

Otro escenario que seguramente vivió fue cuando, al hacer alguna travesura, romper las reglas o acuerdos establecidos en su casa recibió un severo castigado de su padre. No fue cualquier castigo, sino que superó lo esperado. Por lo que la reacción inmediata después de escucharlo era correr con mamá, explicarle la situación, mencionar el castigo y justificar detalladamente porque no procedía y, en caso de proceder, por qué era excesivo.

En términos fiscales, esto se conoce como “recurso de revocación”, un medio que tienen los contribuyentes para solicitar al SAT que reconsidere los hechos ya que la respuesta o castigo obtenido vulnera sus derechos.

Una pequeña nota aclaratoria: si en los escenarios anteriores, a quien solicitaba los permisos y de quien recibía los castigos era de su madre, le aseguro que en muchos hogares fue así.

Quizás alguno de los momentos que recuerda con nostalgia de cuando vivía en casa de sus padres, es aquel en el que de la noche a la mañana su padre cambio alguna de las reglas de su hogar. El pequeño gran detalle es que el detonante fue el comportamiento de alguno de sus hermanos, usted no tuvo nada que ver.

En ocasiones, los cambios en las disposiciones fiscales obedecen al mismo principio. Se detecta que ciertos contribuyentes se portan mal y rompen las reglas, por lo que se modifican las leyes. Sin embargo, esta modificación aplica para todos los contribuyentes, terminan pagando justos por pecadores.

Cualquier momento es buena oportunidad para mejorar la relación con nuestro padre y, ni se diga con la autoridad fiscal. Hay que recordar esa frase que parece que no dice nada, pero dice mucho: “nothing changes, if nothing changes” (Nada cambia, sino hay cambios). Así que, si queremos cambiar algo, está en nuestras manos hacerlo.

Ojalá, estimado lector, que la relación con su padre sea o haya sido una merecedora a la publicación de Angela Aguilar: “soy fan de su relación”.

Contacto: huorsa@ortizgarza.com.mx

Historias de impuestos bien contadas.