Quienes resultaron triunfadores en la contienda electoral, lo hicieron porque les dimos nuestro voto y nuestra confianza, pero eso no significa que recibieron un cheque en blanco.

Ganaron la elección, sí, aunque el verdadero éxito vendrá después, cuando asuman sus encargos, enfrenten los retos que tengan sus municipios, sus estados y el país, den resultados y aseguren que se respete la ley que nos rige, y que está por encima de todo y de todos.

Así que nuestro voto en las urnas y el resultado de éste no significa que demos por sentado que todo estará bien en adelante y que la responsabilidad encomendada y las promesas repartidas serán suficientes para que México preserve el equilibrio de poderes, recupere la seguridad en las calles y se logre la igualdad de oportunidades para la niñez, la juventud, los adultos mayores, los hombres y mujeres necesitamos para vivir en un país más justo.

De ahí la importancia de instrumentos como “Participo, voto y exijo”, una iniciativa de participación cívica en elecciones, que coordinada entre la sociedad civil y los distintos sectores que la componen, no sólo propició un diálogo cercano, serio, respetuoso y propositivo acerca de las problemáticas que existen en las distintas regiones del país y de cómo darles una solución adecuada en el largo plazo, sino que impulsó la observación electoral, la participación ciudadana y, ahora, la exigencia de cumplimiento de los compromisos.

Como ciudadanos ya seguimos las campañas desde su inicio, en marzo, hasta su conclusión en mayo. Participamos en la organización de los diálogos ciudadanos y observamos, y cuidamos el voto durante la jornada comicial; ahora toca exigir con firmeza que los compromisos expresados y los acuerdos alcanzados se cumplan. Que se les ponga fecha, que se revisen los avances y el cumplimiento de objetivos y que, en todo ello, se involucre a la ciudadanía.

Hoy sí, más que nunca, los ciudadanos, tú y yo, estamos llamados a evitar a toda costa que la polarización continúe y que la división se profundice. Todos somos mexicanos y tenemos que jalar parejo para que se frene el crecimiento de problemas tan graves como la extorsión, que incrementó en un 45 por ciento en los 65 meses del actual gobierno.

Tenemos que jalar parejo para que resolvamos, si resolvemos el abasto de agua, un problema presente que se agravará en el futuro, por lo que requiere soluciones a largo plazo en un contexto de cambio climático. La visión que tiene que imperar desde ya, debe tener altitud de miras y una gran capacidad para observar todos los escenarios, no sólo los propios, y actuar en consecuencia.

El 2 de junio elegimos quién nos liderará hacia el futuro, pero ojo, los ciudadanos, nosotros, conservamos el poder de decisión y tenemos que hacernos sentir y dejar claro que las alcaldías, las diputaciones, las senadurías, las regidurías, los congresos locales y la Presidencia de la República, no son un cheque en blanco, no son un cheque al portador, no son un permiso para delinquir, corromper, ignorar e imponer, sino que son una gran responsabilidad que en todo momento será evaluada objetivamente.

Debemos dejar claro que no estamos dispuestos a que nos sigan cobrando en el presente las decisiones que tomamos en el pasado. El dos de junio elegimos democráticamente y ello representa un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para todos, incluido quién dirige.

Hoy, las personas electas pueden cortar de tajo con el pasado y comenzar un nuevo rumbo por nuestro país, por todos nosotros que nos merecemos gobernantes íntegros, comprometidos, dispuestos a hacer valer la ley y los derechos de todas y todos.

Aunque vamos a recomenzar con confianza y con la firme determinación de que, en México al centro de cualquier acción y decisión, debe ser la persona, quien es digna y merecedora de un gobierno que la cuide y le provea las herramientas necesarias para alcanzar su pleno desarrollo; no lanzamos la espada en prenda y estamos prestos a participar en la edificación del México con certeza jurídica y bien social que necesitamos.

No hay cheque en blanco, hay mucho país y debe haber gobernantes que lo honren y ciudadanos que lo enaltezcan. Sí podemos. #OpiniónCoparmex.