Hoy la virtual presidenta electa dará a conocer, si todo sigue en pie, nombres de su gabinete. La imagen de antier, de la aplanadora que puede ser Morena/PT/Verde en el Congreso, hizo rememorar tiempos idos, los del partidazo. Y de ahí, a Luis M. Farías hay sólo un paso.

El exgobernador de Nuevo León fue dos veces líder de la Cámara de Diputados, y lo que cuenta sobre los rituales del poder para nombrarlo la segunda ocasión aplica para quienes en estos días se acabaron las uñas de tanto nervio o se tropezaron con sus ansias. Va la cita*.

“Cuando llegué a casa del licenciado Salvat, me dijo: ‘Pase a la sala. Me pidió el señor presidente que le diga a usted una cosa, que sea yo el que le informe que no va a ser líder, que no se haga ilusiones’. Le contesté: ‘No, dígale, licenciado, que no esperaba ser líder’. Mentiras. Era tan sabido que esperaba ser líder que me lo mandó a decir, y me dije: ‘Esto es una calada que me están dando’. Salí y dije: ‘Me quieren calar, porque no se estila con tanta anticipación decirle a uno que no va a ser. Me quieren poner a prueba, quieren ver si me emborracho o si me suelto hablando mal del gobierno. La mejor estrategia es quedarme en casa y no recibir a nadie’”.

“Me buscaban amigos, y que no está, y que no está. Así me quedé encerrado un mes, desde el 9 o 10 de julio hasta el 9 de agosto (de 1967), día en que me mandó llamar el licenciado Salvat; y al entrar a su casa veo que no estaba él; estaba arriba, y abajo, en la sala, en una mesita veo una botella de champán y dos copas. Pensé: ‘Ya la hice’, porque Salvat no es aficionado a tomar así por gusto.  En cuanto bajó me dijo: dice el presidente que si acepta usted, que si usted quiere, puede ser el líder.

-Cómo que si quiero, pues si de eso pido mi limosna.

-Ah, bueno, pues está bien. Entonces vamos a brindar… Que lo vea usted mañana a las 10.

(Se presenta a la hora fijada en el despacho de Gustavo Díaz Ordaz).

-¿Acepta usted, como dice Christlieb, ser el ‘pastor de las ovejas’?

-Sí, señor.

-¿No me va usted a mentar la madre cuando esté en el potro del tormento, que lo estén atacando mucho?

-No, señor.

-Y ¿es usted capaz de sacrificar a un amigo si así conviene a México?

-Sí, señor.

-Bueno, muy bien.

“Se paró y me dio un abrazo y me dijo: ‘Oiga usted, le voy a dar unas recomendaciones generales: no le haga caso a los secretarios de Estado. Todos le van a decir que yo tengo mucho interés en una ley; no es cierto. Las únicas leyes que me interesan son las fiscales, porque sin ellas no existe el país, no funciona el gobierno, ni usted ni yo tendríamos sueldo. Entonces a usted le interesa que salgan, igual que a mí. Pero ésas las revisa usted.

-Sí señor, yo las reviso, tenga plena confianza.

-Al único al que usted puede tenerle confianza es a don Luis –refiriéndose a Luis Echeverría–. Yo no le tenía tanta confianza a Luis. Lo conocía desde estudiante…”.

Hoy sabremos algunos nombres del gabinete de Claudia Sheinbaum. ¿Cuántos quedaron en el camino porque mientras los calaban no supieron encerrarse para no caer en la tentación de la vanidad?

*Así lo recuerdo. Testimonio político, Luis M. Farías, FCE, 1992.