Para que se mejore la perspectiva de México en competitividad y atracción de inversión se deberán implementar políticas públicas que doten de estabilidad al país y mejoren el entorno empresarial, a través del marco democrático, refirió Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial del International Institute of Management Development (IMD).

Bris añadió que, actualmente, de acuerdo con datos del Ranking de Competitividad Mundial 2024 del IMD, México ocupa la posición 56 de las 67 economías analizadas y dichos resultados tienen origen en la falta de certidumbre de las políticas públicas, así como con problemáticas de infraestructura.

Inclusive, en la comparativa de sexenio, México descendió cinco puntos en el ranking de competitividad, bajo la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que pasó de ocupar el lugar 51 en 2018, a la actual posición 56, mientras que en las ediciones de 2021 y 2022, respectivamente, el país se asentó en el sitio 55.

El director también señaló que “la atracción de capital y de inversión requiere un marco institucional que sea estable y con credibilidad”, además de asegurar que “se tiene que poner mayor énfasis en mejorar el sistema institucional; las regulaciones; transparencia; y la corrupción”.

Asimismo, aludió que, respecto a las reformas constitucionales y la repartición del Congreso, se esperaría que se generen consensos en pro de hacer políticas públicas que “brinden estabilidad en el largo plazo”, puesto a que ello es un pilar para la competitividad del país.

“México es una de las economías con mayor potencial para las próximas generaciones, porque es una economía con un gran mercado interno y que además tiene acceso a un mercado todavía mayor, que es el de Estados Unidos, y está en una posición ideal para mejorar su nivel de prosperidad”, dijo.

Resaltó que el país se encuentra en un escenario de grandes oportunidades de crecimiento debido al nearshoring, pero destacó que existen diversos “cuellos de botella” que deberá resolver si pretende aprovechar la relocalización de empresas al máximo.

Hasta abajo en infraestructura

“El peor indicador de México siempre es en infraestructura; está ubicado en la posición 61 en infraestructura básica; 63 en la de índole tecnológica; y en el lugar número 62 de educación del ranking”, subrayó el directivo del IMD.

Aunado a ello, el reporte del IMD remarcó que entre los principales desafíos para la economía mexicana se encuentran la promoción de reformas estructurales para mejorar la educación y la energía limpia, además de hacer cambios en la implementación de infraestructura logística para aprovechar el nearshoring en el país.

Por otro lado, Bris hizo hincapié en que México mantiene una puntuación positiva respecto al factor de eficiencia gubernamental, específicamente en materia de política fiscal.

“Aunque el déficit fiscal sigue siendo un problema, la política ha sido la adecuada, y por lo menos desde el punto de vista de los ejecutivos, se percibe como un atractivo interesante del país para la inversión, y en la recaudación de impuestos, México figura en la posición 16 del mundo, comparada con muchos países europeos”, declaró.

“México mantiene la puntuación en el factor de eficiencia gubernamental, con el subindicador de política fiscal como fortaleza, de la posición 46 a la 20″, señaló.

Referente al desempeño económico, el International Institute of Management Development distinguió que éste mejoró y se colocó en el puesto número 25. “Entre los subindicadores en los que puntúa mejor se encuentran la economía doméstica (del 41 al 22) y la inversión internacional, que llegó a la posición 19 del ranking”.

Sin embargo, el factor de eficiencia empresarial obtuvo calificaciones “bajas”, en donde se señala que las finanzas ligadas a la educación, y la industria tecnológica son las principales debilidades con el 62 y 63 puesto, respectivamente.

A nivel regional, México se ubicó detrás de Chile y Puerto Rico en competitividad, quienes hoy en día se encuentran en las posiciones 44 y 49, respectivamente.