Con el anuncio de que, en los próximos días, la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, dará a conocer su gabinete, así como el nuevo diseño institucional de las dependencias que trabajarán con ella en su administración, en donde desaparecerán secretarías de Estado o se compactarán, se debe anunciar la creación de la secretaría de cambio climático que, sin duda, tendría una relevancia predominante porque este fenómeno afecta todas las actividades humanas y tiene impacto presupuestal relevante y que crecerá exponencialmente con el paso de los años.

Las políticas públicas que se requieren para atender el cambio climático son transversales y cruzan prácticamente a todas las secretarías de Estado y el gabinete ampliado, y por ello se requiere establecer un ente público nuevo que coordine, implemente y desarrolle todas las acciones del gobierno mexicano para sumarse a los esfuerzos que a nivel mundial se están haciendo para revertir su impacto.

Desde el frente académico y de investigación, la UNAM lleva estudiando el cambio climático, por lo menos desde hace 30 años, y ello los mantiene a la vanguardia en propuestas para, primero, comprender el fenómeno y luego, sobre todo, para desarrollar una serie de acciones gubernamentales para alcanzar los objetivos que se ha impuesto México en los foros internacionales en el tema.

Señalan los investigadores de la máxima casa de estudios, Jorge Zavala Hidalgo y Rosario Romero Centeno, que el cambio climático avanza continuamente rompiendo récords de temperatura planetaria. Sigue aumentando la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, así como el nivel del mar, y se han documentado diversos impactos globales y regionales. A pesar de su urgencia, la implementación de medidas de adaptación y mitigación a las nuevas condiciones climáticas avanza de forma desigual en las diferentes regiones del planeta, y en términos generales se encuentran muy lejos de lo que se necesita para alcanzar el Acuerdo de París.

Hay que recordar que en la COP21 de 2015 se aprobó el Acuerdo de París, en el que se propuso tomar acciones climáticas para mantener el aumento de la temperatura promedio de la tierra, al final del siglo XXI por debajo de los 2.0ºC, y buscar que sea menor de 1.5ºC en relación con el promedio del periodo 1850-1900.

El calentamiento global aumenta la temperatura promedio del mundo de manera variable, con un mayor incremento sobre los continentes en comparación con los océanos y en forma similar entre los hemisferios norte y sur. También crece el nivel medio del mar a causa de la expansión térmica del agua y por la fusión de glaciares y hielos en Groenlandia y la Antártida. Estos incrementos se han acelerado durante los últimos veinte años, es decir, no solo continúa elevándose ese nivel, sino que ocurre más rápidamente.

Dicen los especialistas de la UNAM, Jorge Zavala y Rosario Romero, que el calentamiento diferencial del planeta provoca transformaciones en los patrones dominantes de vientos y corrientes oceánicas, así como en la distribución espacial y temporal de la precipitación.

El cambio climático afecta los ambientes naturales y sus impactos alcanzan prácticamente todas las áreas socioeconómicas, lo que requiere que todas las actividades se realicen desde una perspectiva climática, es decir, no deben basarse en las condiciones del pasado, sino en las actuales o las que se esperan en el futuro.

Por ello, es indispensable la creación de una supersecretaría de Estado que atienda con celeridad y eficacia el impacto del cambio climático en nuestro país y que al año impacta negativa y progresivamente al PIB.

“Como país, comunidad o habitantes de una población tenemos muchos retos que atender relacionados con esta problemática. Por un lado, hay que contribuir a cuidar el planeta con el impulso e implementación de medidas para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y, eventualmente, alcanzar emisiones netas cero o negativas. Por otro lado, se requieren llevar a cabo medidas para disminuir los impactos negativos. Estos son diferentes en distintas regiones y afectan diversos aspectos de la vida contemporánea a escala de país, estado, municipio, ciudad e incluso en territorios menores. Por ello, el reto es enorme: debemos conocer cómo afecta el cambio climático a las diferentes regiones y sectores y llevar a cabo medidas de adaptación”, advierten los expertos de la Universidad Nacional.

Las contribuciones de los estudios realizados en la UNAM, son de gran importancia para avanzar en el conocimiento regional y nacional del cambio climático en México y apoyar la urgente toma de decisiones informadas. La implementación del Acuerdo de París requiere una transformación económica y social basada en la ciencia, además, debe ser una transformación que mantenga la soberanía nacional y disminuya la desigualdad.