Beijing está dispuesta a ofrecer ventajas para los productores de vehículos de lujo alemanes si Berlín logra convencer a la Unión Europea de que retire aranceles a los vehículos eléctricos provenientes de China.

China habría propuesto rebajar sus aranceles actuales sobre los automóviles de gran cilindrada a cambio de eliminar los gravámenes previstos, según personas familiarizadas con las conversaciones quienes pidieron no ser identificadas. Beijing impone actualmente una tasa de 15 por ciento a los vehículos de pasajeros procedentes del bloque.

El ministro chino de Comercio, Wang Wentao, conversó sobre esto con su homólogo alemán, Robert Habeck, el sábado 22 de junio en Beijing, reportó una de las personas con conocimiento del asunto.

La visita de tres días de Habeck a China ocurre pocas semanas después de que la UE propusiera subir los aranceles a coches eléctricos a 48 por ciento a fines de este año.

Este potencial trueque refleja las formas diferentes en que la UE y China están enfrentando la disputa. La Comisión Europea argumenta que está estableciendo aranceles basados en las conclusiones legales de un estudio sobre las masivas subvenciones estatales de Beijing. Los gravámenes pretenden nivelar el terreno de juego compensando las ayudas chinas con algo de igual valor.

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Pero esa estrategia es vulnerable a la presión política. El gobierno del presidente Xi Jinping está recurriendo a posibles incentivos y al mismo tiempo amenaza con represalias para persuadir a Berlín de que le ayude. Beijing había señalado que podría imponer una tasa de 25 por ciento sobre los grandes automóviles europeos, la cual afectaría a los fabricantes alemanes de automóviles de lujo, como Mercedes-Benz y BMW.

El peligro para la Comisión es que la enorme industria automovilística alemana convenza a Berlín —que ya se opone a los aranceles— para romper filas y presione al brazo ejecutivo del bloque y a otros Estados miembros, utilizando su peso como mayor economía de la UE.

El canciller alemán, Olaf Scholz, expresó este lunes su deseo de una solución negociada. Aún hay tiempo para ello antes de que se introduzcan aranceles provisionales a partir del 4 de julio, dijo Scholz en un discurso ante un congreso de lobbies empresariales en Berlín.

“Sin embargo, está claro que también necesitaremos movimientos y progresos serios por parte de China”, dijo Scholz.

La Comisión Europea y el Ministerio de Comercio chino no respondieron a las solicitudes de comentarios. El Ministerio de Economía alemán declinó confirmar los comentarios de Wang.

China aún tiene margen para negociar, dicen expertos

Según Deborah Elms, responsable de política comercial de la Fundación Hinrich, a los funcionarios de Beijing aún les queda margen para negociar: “La UE siempre podría optar por aplazar la imposición de aranceles, a la espera del resultado de las negociaciones”, añadió. “Mientras las dos partes avancen lo suficiente hacia una respuesta, es posible detener el reloj”.

El jefe de comercio de la UE, Valdis Dombrovskis, mantuvo una videollamada “sincera y constructiva” con su homólogo chino durante el fin de semana. Los altos funcionarios de ambas partes apenas se habían dirigido la palabra durante la preparación del estudio.

“Las dos partes acordaron comprometerse sobre la base de los hechos y respetando plenamente las normas de la OMC”, declaró Olof Gill, portavoz de la Comisión Europea. “La UE hizo hincapié en que cualquier resultado negociado de su investigación debe abordar las perjudiciales subvenciones”.

Para China, detener los aranceles enviaría una señal importante a otras economías importantes. Canadá también está estudiando posibles aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos para alinearse con las medidas adoptadas por la UE y Estados Unidos, donde el presidente Joe Biden anunció un gravamen del 100 por ciento sobre este tipo de productos.

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La UE notificó anteriormente este mes a los fabricantes de vehículos eléctricos que introducirá nuevos aranceles provisionales en julio. Los aranceles se introducirán inicialmente mediante una garantía, y solo se cobrarán si se imponen aranceles definitivos en noviembre.

Algunas empresas se enfrentan a tasas a medida. SAIC Motor se enfrenta a un arancel del 38.1 por ciento además de la tasa existente de 10 por ciento; BYD a una de 17.4 por ciento adicional y Geely —propietaria de Volvo — a un cargo extra de 20 por ciento.

Otros productores de vehículos eléctricos de China que cooperaron con la investigación, pero que no han sido incluidos en la muestra estarán sujetos a un arancel medio ponderado de 21 por ciento, mientras que otros sufrirán un gravamen de 38.1 por ciento.

China ha descrito la medida como proteccionista y de no basarse en criterios objetivos. Ha amenazado con tomar represalias y ya ha iniciado investigaciones antidumping sobre las importaciones de carne de cerdo y brandy.