La encuesta de salida o exit poll a nivel nacional que realizó EL FINANCIERO a más de 5 mil votantes el domingo 2 de junio, y cuyos desgloses del voto por segmentos se publicaron en estas páginas el martes 4, ofrece varios elementos adicionales para abonar al entendimiento de lo que sucedió en estas recientes elecciones. Van algunos apuntes:

1. Menos voto dividido. En 2024 hubo menos voto dividido que en 2018. El 2 de junio, 88 por ciento de votantes sufragó por los partidos de la misma coalición en sus boletas para presidente y para diputados federales, mientras que el 12 por ciento restante dividió su voto por opciones distintas. En 2018 el voto dividido fue más alto: 19 por ciento, según la encuesta de salida de ese año.

2. Más partidistas en las urnas. En 2024 se registró una mayor presencia de votantes partidistas que en 2018, con 58 por ciento de votantes que dijeron identificarse con alguno de los partidos políticos y 42 por ciento de apartidistas. En 2018 fueron 51 por ciento de partidistas y 49 por ciento de apartidistas.

3. Una mayor base morenista. El aumento de partidistas se debió al crecimiento de morenistas, que registraron 34 por ciento en 2024, mientras que en 2018 representaban 23 por ciento. La base partidista de Morena creció 47 por ciento en las urnas en estos seis años. Y 96 por ciento de morenistas dio su voto a Sheinbaum.

4. PAN y PRI reducidos a un dígito de voto duro. Por su parte, la base priista bajó de 11.5 a 7.6 por ciento, mientras que la base panista bajó de 11.4 a 8.5 por ciento. Además, el voto partidista de la oposición fue menos sólido, con 89 por ciento de panistas que votó por Xóchitl para presidenta, y 86 por ciento de priistas.

5. Apartidistas menos alineados al obradorismo. Entre el segmento de votantes apartidistas, AMLO obtuvo 58 por ciento de los votos en 2018, mientras que Sheinbaum se llevó 53 por ciento de los votos apartidistas en esta ocasión, un déficit de 5 puntos porcentuales a pesar de su mejor desempeño global.

6. Y dando más votos a MC. Pero no fueron los partidos tradicionales quienes se beneficiaron del segmento de votantes apartidistas, sino MC. En 2018, entre Anaya y Meade sumaron 31 por ciento del voto apartidista, mientras que Xóchitl se llevó 29 por ciento este año. En 2024, 18 por ciento de apartidistas optó por Máynez, de MC, mientras que en 2018 el Bronco como candidato independiente obtuvo 10 por ciento entre ese segmento.

7. La división ideológica se mantuvo. Sheinbaum ganó 86 y 64 por ciento de los votos entre votantes de izquierda y centro-izquierda, respectivamente, comparado con el 84 y 67 que había registrado AMLO en 2018. Además, la candidata morenista ganó 51 por ciento de los votos de centro. Por su parte, Xóchitl sacó ventajas entre los segmentos de centro-derecha y derecha, al obtener 54 y 49 por ciento de los votos, respectivamente.

8. Pero Morena arrebató votos de derecha. Lo sorpresivo del voto ideológico fue que el segmento de derecha dio un medio giro hacia la candidata de izquierda. Sheinbaum obtuvo 45 por ciento de los votos de la derecha, apenas 4 puntos debajo de Xóchitl. Seis años antes, AMLO obtuvo 29 por ciento de los votos de derecha, quedando abajo tanto de Anaya, que obtuvo 31 por ciento, como de Meade, quien se llevó 36 por ciento, sumando ambos 67 por ciento del voto en ese flanco del espectro ideológico.

9. Y también de centro-derecha. El segmento de centro-derecha fue el más favorable para Xóchitl, dándole 51 por ciento de votos, 19 puntos adelante de Sheinbaum, quien obtuvo 35 por ciento. Pero en 2018, el segmento de centro-derecha dio apenas 14 por ciento de los votos a AMLO, mientras que 82 por ciento se repartió entre Anaya y Meade (51 y 31 por ciento, respectivamente). Los partidos tradicionales no sólo perdieron votos y perdieron la elección presidencial, también perdieron una buena parte de apoyo en su nicho ideológico.

10. El factor ‘4T’. Con todo, no fue la división de izquierda-derecha la que predominó en el voto del 2 de junio, sino la postura hacia la cuarta transformación, un factor polarizante del voto: una muestra clara de que el 2 de junio tuvo mucho que ver con la continuación o rechazo a la ‘4T’.